- La compresión del spread entre Banxico y la Reserva Federal está modificando las condiciones del carry trade, mientras el DXY, los Treasuries y el apetito por riesgo ganan relevancia para explicar la trayectoria del USD/MXN.
Ciudad de México, 06 de octubre de 2026. El peso mexicano enfrenta un escenario cambiario distinto al de los últimos años. La reducción gradual del diferencial de tasas entre México y Estados Unidos está modificando el atractivo relativo del carry trade y aumentando la sensibilidad del USD/MXN frente a las expectativas sobre la Reserva Federal (Fed), los rendimientos de los Treasuries y la dirección global del dólar.
De acuerdo con el informe “Dólar USD/MXN: cómo invertir en el dólar frente al peso mexicano”, elaborado por Capitaria, la lectura del peso exige analizar la interacción entre política monetaria, condiciones financieras internacionales y apetito por riesgo, en lugar de atribuir sus movimientos exclusivamente a las decisiones de Banxico.
Menor spread, mayor sensibilidad a las expectativas
El diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos pasó de 5,50 puntos porcentuales en junio de 2024 a 4,50 puntos en junio de 2025. Esta compresión reduce progresivamente el colchón de rendimiento que ha respaldado las estrategias de carry trade sobre el peso.
Sin embargo, para el mercado la variable relevante no es únicamente el diferencial vigente, sino su trayectoria esperada. Las expectativas de nuevos recortes de Banxico frente a la política monetaria de la Fed pueden modificar los flujos hacia activos mexicanos incluso antes de que las tasas efectivamente cambien.
“El mercado descuenta la trayectoria futura de las tasas. Por eso, una modificación en las expectativas sobre Banxico o la Fed puede generar movimientos en el USD/MXN antes de que exista un cambio efectivo en las tasas de referencia”, explica Giselle Abdo, Estratega de Mercados y Expansión de Capitaria.
El dólar global gana peso en la ecuación
La fortaleza o debilidad estructural del dólar constituye otro de los principales canales de transmisión hacia el peso. El comportamiento del DXY permite distinguir entre movimientos derivados de factores propios de México y aquellos asociados a una tendencia generalizada del dólar frente a otras monedas.
Durante 2025, una caída de 10,8 % del DXY coincidió con una apreciación cercana al 10 % del peso, mientras el USD/MXN pasó aproximadamente de 20,90 a 18,85.
Para los participantes del mercado, esta relación evidencia que una parte relevante de la apreciación del peso puede producirse por un debilitamiento global del dólar, aun sin un cambio significativo en los fundamentales mexicanos.
A esto se suma la curva de Treasuries. Un aumento de los rendimientos estadounidenses puede elevar el costo de oportunidad de mantener posiciones en mercados emergentes y fortalecer al dólar, mientras una relajación de las condiciones financieras puede favorecer nuevamente los flujos hacia activos de mayor riesgo.
La Fed y los datos de Estados Unidos pueden convertirse en catalizadores
En este nuevo escenario, los datos de inflación, empleo y crecimiento de Estados Unidos adquieren una relevancia directa para el USD/MXN. Una sorpresa en cualquiera de estos indicadores puede modificar las expectativas sobre la Fed, mover los rendimientos de los Treasuries y generar ajustes en las posiciones sobre monedas emergentes.
La elevada integración comercial entre México y Estados Unidos amplifica este canal. Entre enero y mayo de 2026, el comercio bilateral alcanzó US$404.600 millones, equivalente al 16,5 % del comercio total de Estados Unidos, según datos de la Oficina del Censo estadounidense.
Así, un cambio en las expectativas de crecimiento estadounidense puede transmitirse al peso por dos vías: a través de la política monetaria esperada de la Fed y mediante sus implicaciones sobre comercio, inversión y crecimiento mexicano.
El riesgo global puede acelerar los movimientos
La elevada liquidez del peso mexicano también lo convierte en una moneda especialmente sensible a cambios en el posicionamiento global. En episodios de risk-off, la búsqueda de liquidez y activos refugio puede generar salidas de posiciones en monedas emergentes y presionar al USD/MXN.
Durante la pandemia, por ejemplo, el tipo de cambio pasó de aproximadamente 18,60 a 25,78 en marzo de 2020. El episodio muestra cómo un shock externo puede generar movimientos de gran magnitud aun sin un deterioro previo de los fundamentales domésticos.
“El peso puede reaccionar a un cambio en las condiciones financieras globales antes de que exista una modificación relevante en los fundamentales de México. La clave está en identificar qué variable está dominando el mercado en cada momento”, señala Abdo.
Para Capitaria, el seguimiento del USD/MXN hacia adelante debería concentrarse en cinco frentes: el diferencial esperado Banxico-Fed, la trayectoria del DXY, los rendimientos de los Treasuries, los datos macroeconómicos estadounidenses y el apetito global por riesgo.
“El peso mexicano continúa teniendo fundamentos que lo hacen atractivo dentro del universo emergente, pero el contexto de tasas es diferente. A medida que el diferencial se comprime, aumenta la importancia de los factores globales en la formación del tipo de cambio”, concluye José Tomás Riveros, Country Manager de Capitaria.
El comportamiento del USD/MXN dependerá, por tanto, menos de una variable aislada y más de cómo evolucionen simultáneamente el spread de tasas, las expectativas de la Fed, el dólar global y las condiciones financieras internacionales.
El análisis completo de Capitaria, con el detalle de estas variables y su impacto sobre el USD/MXN, puede consultarse en el informe “Dólar USD/MXN: cómo invertir en el dólar frente al peso mexicano”, en el enlace.
