- 58% de los trabajadores afirma sentir ansiedad ante la posibilidad de quedar obsoleto en su campo profesional
Ciudad de México a 5 de octubre de 2026. Durante años, el FOMO (Fear of Missing Out) se utilizó para describir el temor a quedarse fuera de las experiencias y oportunidades que otros estaban aprovechando. Hoy, un nuevo concepto comienza a cobrar relevancia en las conversaciones sobre empleo y desarrollo profesional: el FOBO (Fear of Becoming Obsolete), o miedo a quedar obsoleto, ante un mercado laboral en el que la inteligencia artificial, la automatización y la transformación tecnológica están redefiniendo las habilidades que necesitan las empresas.
Para millones de profesionales, esta preocupación va más allá de perder una oportunidad de empleo. El temor también está relacionado con que los conocimientos y la experiencia construidos durante años de trayectoria dejen de ser suficientes para responder a las nuevas exigencias del mercado laboral.
De acuerdo con el Human Progress Report 2026 de ETS (Educational Testing Service), el 58% de los trabajadores afirma sentir ansiedad ante la posibilidad de quedar obsoleto en su campo profesional. Esta preocupación es aún mayor entre los integrantes de la Generación Z, donde alcanza el 63%.
El informe también señala que el 61% de los trabajadores están preocupados por la posibilidad de que su empleo actual se vea alterado, mientras que, en México, el 78% manifiesta inquietud por no contar con las pruebas necesarias para demostrar que posee las competencias requeridas.
Estos datos reflejan una preocupación creciente por la permanencia y la capacidad de adaptación en un entorno laboral que exige una actualización constante de conocimientos y habilidades.
La actualización de competencias, un desafío para los profesionales
Diversos estudios advierten sobre la necesidad de fortalecer y actualizar las competencias laborales para responder a las transformaciones del mercado.
A nivel global, el Future of Jobs Report 2025 del Foro Económico Mundial estima que cerca del 40% de las habilidades requeridas en los puestos de trabajo cambiará durante este mismo periodo.
Según las proyecciones del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), el 54% de los trabajadores en México deberá actualizar sus competencias antes de 2030 para mantener su empleabilidad.
En este contexto, la actualización profesional adquiere un papel cada vez más importante. Sin embargo, para quienes ya tienen responsabilidades laborales y personales, continuar con su formación puede representar un desafío por la falta de tiempo, recursos y opciones educativas compatibles con su ritmo de vida.
Por ello, el reto no consiste únicamente en reconocer que las habilidades están cambiando, sino en facilitar el acceso a modelos de aprendizaje flexibles que permitan a los profesionales mantenerse vigentes sin interrumpir su trayectoria laboral.
“El reto no es solamente reconocer que las habilidades profesionales están cambiando, sino encontrar la manera de mantenerse vigente sin dejar de lado las responsabilidades laborales y personales. Para quienes buscan seguir creciendo, el tiempo, los recursos y la flexibilidad educativa son factores determinantes. Por eso, necesitamos modelos educativos como MAPS que se adaptan a la realidad del profesional y le permitan continuar aprendiendo sin poner en pausa su vida ni su carrera”, afirmó Maru Eugenia Castillo, directora Nacional de Posgrados y Licenciaturas Ejecutivas de Tecmilenio.
MAPS: una alternativa para continuar aprendiendo
En respuesta a estas necesidades, los Posgrados MAPS de Tecmilenio, cocreados con empresas, ofrecen una propuesta modular y flexible dirigida a profesionales en activo.
El modelo permite desarrollar competencias mediante certificados de aplicación inmediata, que pueden acumularse e integrarse. De esta manera, los estudiantes pueden avanzar en su formación de acuerdo con sus objetivos profesionales, disponibilidad de tiempo y ritmo de aprendizaje personalizado.
Esta flexibilidad facilita la continuidad educativa de quienes desean fortalecer sus habilidades sin tener que poner en pausa sus responsabilidades laborales o personales.
Aprender continuamente para mantenerse vigente
El futuro profesional no depende únicamente de los conocimientos adquiridos hasta el momento, sino también de la capacidad de seguir aprendiendo, adaptarse a los cambios y desarrollar nuevas competencias.
En este proceso, los modelos educativos flexibles pueden contribuir a que la actualización profesional deje de percibirse como una obligación difícil de alcanzar y se convierta en una posibilidad integrada a la vida laboral.
Además, las investigaciones del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señalan que las personas con estudios de posgrado presentan una mayor proporción de empleo formal y perciben ingresos superiores.
Por lo tanto, la formación continua, representa una vía para fortalecer las oportunidades de desarrollo personal y profesional. Cerrar la brecha entre el miedo a perder vigencia y la decisión de seguir aprendiendo requiere opciones educativas ágiles, accesibles y alineadas con las necesidades de quienes buscan mantenerse activos en el mercado laboral actual.
