Tras su salto a la banca múltiple y su captación de depósitos, la firma tecnológica enfrenta impagos de sus clientes mientras traslada el costo del riesgo mediante tasas que superan el 90% anual.
El estreno de Nu como institución de banca múltiple en México expuso con crudeza las tensiones inherentes a su modelo de negocio. Aunque los datos más recientes de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), correspondientes a agosto, sitúan a la entidad en el lugar 24 del sistema con 112 mil 638 millones de pesos en activos (el 0.68% del sector), las cifras oficiales confirman que su crecimiento se sustenta en una base de crédito frágil y en un financiamiento sumamente costoso para el consumidor.
La principal señal de alerta proviene del Índice de Morosidad (IMOR), que en Nu alcanzó el 6.79%. La cifra no solo contrasta con el promedio general de la banca mexicana, tasado en 2.29%, sino que prácticamente lo triplica. Este diferencial refleja las consecuencias de una colocación masiva y poco selectiva en su portafolio de 37 mil 391 millones de pesos, concentrado casi en su totalidad en plásticos de consumo sin garantías patrimoniales.
Para absorber semejante nivel de impago y mantener números negros en el balance —con una utilidad reportada de 396 millones de pesos—, la entidad ha recurrido a condiciones contractuales severas. Actualmente, la Tarjeta de Crédito Nu aplica en el país una Tasa Promedio Ponderada anual fija del 93.6% sin IVA, lo que eleva el Costo Anual Total (CAT) Promedio Ponderado al 148.1% sin IVA. Este nivel de cobro termina por asfixiar el presupuesto de los usuarios que recurren al financiamiento, alimentando el propio ciclo de mora que el banco intenta contener.
En el segmento pasivo, la captación de 97 mil 184 millones de pesos (casi el 1% del total del sistema bancario) se explica principalmente por la agresiva guerra de rendimientos que la firma emprendió en los meses pasados para atraer liquidez mediante sus cuentas de ahorro. Analistas advierten que fondearse a un costo elevado, mientras se administra una cartera vencida que supera la media del sector, estrecha el margen operativo y pone a prueba la viabilidad del modelo puramente digital a largo plazo.
Frente a este escenario de deterioro en los pagos, la compañía concretó el relevo en su cúpula y colocó a Estephany Paulette Ley al frente de la dirección general en México a partir de noviembre. La ejecutiva, proveniente de BanCoppel, llega con la consigna de lidiar con un entorno de crédito deteriorado, donde el verdadero reto de la institución ya no consiste en ganar usuarios en una aplicación, sino en frenar el impago sin seguir disparando el costo del crédito.
